Después de un buen rato, Oscar regreso mojado hasta las rodillas y con una notable cantidad de arena en su rostro, sin duda se había tropezado y por lo que se veía lo había hecho mas de una vez, pasado unos momentos sin decir nada notaron que unas sombras se iban acercando a paso lento, al parecer murmuraban algo pero ya que estaban mas cerca se escuchaban voces alegres, risas desinhibidas y un que otro grito salvaje, Erick se mostró un poco nervioso pero Oscar se acerco a los alegres borrachos y los saludo mientras le arrebataba a uno de ellos lo que parecía una botella de tequila, después de un profundo trago les dijo – y donde va a ser, al parecer el mimo era el único que no sabia de que estaban hablando, le entregaron unos pequeños paquetes a Oscar y un papel, después de arrebatarle la botella le dijeron – Ahí están las direcciones, Oscar puso una cara de no entender y les pregunto algo desconcertado – Las direcciones o la dirección, el grupo de muchachos se miraban entre si mientras comentaban en voz baja – Te dije que le dijeras, - Pero si tu eras el que le dirías, Oscar comenzó a molestarse y los corto diciéndoles, -Déjense de mamadas, aceptaras mas de una entrega hoy, al parecer los muchachos se apenaron un poco pero entre risas nerviosas trataban de convencer a Oscar de que hiciera las entregas de algo que Erick desconocía totalmente.
Ya estaba entrando las noche y comenzaba a hacer frío, así que Oscar les dijo al grupo de borrachos que al menos que le consiguieran buena ropa, ya que aun se encontraba en ropa interior, una camiseta a rayas, unos tirantes y un poco de pintura blanca y negra no entregaría en mas de una dirección, los muchachos comenzaron a reír a carcajadas y entre sollozos le preguntaron, que ahora piensas ir a entregar como mimo, Oscar les arrebato de nuevo el tequila y les dijo – No se burlen que están frente al famoso mimo de la Avenida Marcelott y esta noche no seré el único que termine con billetes hasta mas no poder, el grupo de alcohólicos lo volteo a ver desconcertados pero al poco rato comprendieron que el mimo era el muchacho que se encontraba tirado en la arena viendo las estrellas y echando una que otra mirada al grupo para correr en caso de algún percance, los muchachos se asombraron de que el fuera el mimo pero conociendo a Oscar no dudaron en que fueran amigos ya que este era algo excéntrico; los muchachos dieron media vuelta y fueron de prisa a conseguir lo que Oscar había pedido, ya solos Erick pregunto que que era lo que sucedía, a lo que Oscar respondió – Son buenos amigos míos y los viernes me dan la dirección de alguna fiesta masiva de niños ricos para que les venda algunas pastillas u otras cosas dependiendo del pedido, ya después de hacer mis ventas me quedo un rato en la fiesta y veo haber que me llevo, pero ahora tomando en cuenta que consumí un poco de mi mercancía antes de llegar por ti y por eso te hice perder tu tarde estelar, te conseguiré la ropa que necesitas, les diré a los niños bien que llevo un buen show, harás tu trabajo después de que yo les venda sus medicinitas y veras como después de eso saldrás lleno de billetes que no vas ni a poder caminar, Erick quiso articular alguna maldición que describiera completamente a su compañero pero al no poder encontrar una, solamente le arrebato la botella, le dio un profundo trago y dijo – Como quieras.
Al cabo de una media hora llegaron los amigos de Oscar, al parecer tenían alcohol a mas no poder pues llegaron con otras dos botellas distintas, para ese entonces Banowel ya se encontraba un poco ebrio pero no lo suficiente para no seguir el plan, se vistieron de inmediato y tomaron el auto en el que los otros muchachos habían ido a conseguir la ropa y la pintura para el mimo.
Paso aproximadamente media hora desde que salieron de la playa hasta que llegaron a una de las casas mas grandes y lujosas que Erick había visto en su vida, Oscar se bajo como de rayo y le dijo a Erick espera aquí y cuando me asome a la puerta entras de inmediato y haces lo tuyo, Oscar quiso correr pero el mimo lo detuvo y le dijo, - Espérate, déjame la botella para que me haga compañía por si te tardas, Oscar se la lanzo y casi la rompe si no fuera por los excelentes reflejos y la necesidad del mimo por otro trago para los nervios, pasaron aproximadamente veinte minutos antes de que saliera Oscar a la puerta, entonces el mimo camino algo inseguro pero ya dentro del lugar se sintió un poco mas cómodo, había gente por todos lados, la mayoría de ellos lo miraban y solo murmuraban, entre risas, cosas como – El es el mimo, ya llego, hicieron pasar a Erick a una sala enorme en la que todos lo rodearon y comenzaron a aplaudir, o al menos eso intentaron pues estaban tan ebrios y drogados que solo gritaban y se golpeaban unos a otros, el pobre mimo no sabia ni por donde comenzar, de pronto llego a su mente cada escena de su ajetreada noche y sin pensarlo comenzó a imitar a su alcoholizado compañero de principio a fin, la gente moría de risa mas por los efectos de las pastillas que por otra cosa y comenzaban a lanzar billetes al aire, Oscar los recogía mientras veía el talento de su ahora amigo Erick y no dejaba de impresionarse, después de varios minutos el mimo termino su show y toda la gente no paraba de reír, aplaudir y tirar dinero, a pesar que llevaban los bolsillos cargados del preciado papel moneda, la mayoría se quedo en el piso pero ni a Erick ni a Oscar les importaba, fue un total caos al momento de dejar la residencia ya que todos quería tocar o abrazar al mimo, ya fuera de la multitud corrieron al auto y Oscar se detuvo en seco – Que pasa olvidaste algo, pregunto Erick desconcertado, - No, simplemente quería decirte que en verdad eres bueno, - No chingues dijo Erick vámonos que aun hay otra entrega, Oscar soltó una carcajada y saco de su chamarra varias cervezas haciendo ademanes de victoria, se subieron al auto y ya casi por llegar a la segunda entregas mas borrachos que concientes, escucharon una voz que provenía de el asiento trasero, - A donde vamos wey, o al menos eso parecía que decía, se levanto un joven que se encontraba sumamente alcoholizado y que Oscar reconoció como el dueño de la casa anterior, el mimo y su amigo soltaron una enorme carcajada y el joven del asiento trasero los imito, le ofrecieron una cerveza y este la acepto casi por instinto, después de un momento llegaron a la segunda residencia, era un poco mas pequeña que la anterior pero sin duda había mas gente, - A huevo, dijo la voz del nuevo integrante del grupo – Otro party, Oscar entro mientras Erick y el joven que resulto llamarse Sergio al cual apodaban el Chacho, esperaban afuera la señal de su compañero, pasado un rato, Erick y el Chacho fueron a orinar en un árbol que estaba cerca del auto, regresaron y comenzaron a preocuparse pues habían pasado cuarenta minutos y no tenían ni una señal de Oscar.
Por: Javier Cárdenas Naranjo